Un río adentro
Como si volviera a mí adolescencia: escribía intuitivamente poesía. Plasmaba versos sin pensar tanto, como ahora éstas oraciones... Lo quiero seguir haciendo, de hecho lo hago en mis cuadernos: plasmar sin pensar tanto lo que voy diciendo. Es un ejercicio que me invitaban las sesiones con mí psicóloga. También es un ejercicio que me habilito a trabajar cuando me preguntan: qué sentís?. Agradezco. Agradezco cada minuto vivido y volver a mí. Hace tiempo que compartir, con la implicancia que conlleva la palabra, está siendo un ejercicio desde lo profundo que un río supo atravesarme. Un río ancho y ondo. Profundo para llevarlo en la piel. En fin, con necesidad de volver a compartir palabras sueltas que arman oraciones, que pueden tener o no sentido e incluso tener o no importancia, estoy acá. Estoy allá. Estoy.