Prender la estufa
De caminar y andar, agradezco. Que mí madre me dió la vida y la libertad y sabiduría para vivirla. Agradezco, cada paso que doy y de los lugares donde me llevo. Hoy pensé cuánto he caminado éste último año y medio, por lugares inóspitos, con frío, sola y sin miedo. Y cuánto he andado para decir: puedo hacerlo por todos los lugares que deseo. Y el poder de valorar mis acciones y palabras. En fin, el frío ha sido algo que nunca me gustó y había decidido evitarlo en éste año de viaje por Misiones y Brasil. Recuerdo dos fríos: en Sana RJ con la Greta caminando a la madrugada abrazándonos y refugiándome en su casa. Y otro en São Thomé das letras MG, usé la remera térmica y el buzo polar, había hecho días en particular de frío. Abrirme a vivir la vida y sus millones de maneras de vivir fue decidir pasar un verano diferente: en la Patagonia Argentina. Un verano de montañas. Y me encontré con un verano a puro fuego. Fumaça en el cielo. Los bosques quemándose, hogar...